viernes, 1 de febrero de 2013

Horizonte de palabras



Se descubren palabras impúdicas,

despojándose de sí mismas

y cargándose de vacío.

Se dan palabras exultantes, de colosales cumbres erizadas,

plantándonos batalla.

Se hallan palabras escupidas

que conciben armonías impronunciables.

Se confiesan palabras ovilladas

bajo el hueco de la escalera.

Se desentierran palabras duermevelas

bajo húmedas hojas de palmera,

que desvelan mesitas de noche.

Se revelan palabras miopes como golpes incesantes

contra las esferas del tiempo.

Se precisan las palabras que nos invocan

y nos lapidan, dormitando en las entrañas.

Se reconocen palabras ajenas

que alfombran con voz de refugio el espacio.

Se añoran palabras rodando por el vestíbulo,

hasta fraguarse umbrales.

Se estrechan palabras desperezándose frente a las ventanas,

que son espejos de más ventanas bostezantes.

Se deshilan palabras dóciles,

reptando sobre mi vientre,

entre las sabanas desencajadas.

 

Y lucho contra ellas,                         

                                  que me dicen…,

                                                                  y me desdigo,

con un monosílabo pataleando bajo mi lengua.

 

Y entonces,

alcanzo a forjar las palabras indestructibles

que limpian mis alas para cruzar el cielo

y rescatan luna, arena y hierbabuena

para mantener el vuelo.

Prolongándome en un soplo infinito

hasta el momento preciso

en el que se fecundan de luz

y detonan

en el centro esférico de algún milagro.

 

1 comentario:

pedro Monroy Gemio dijo...

Por favor existe una confusión nos Mer Monroy es Merche Monroy
el nombre fue un error mio del principio